Historia de Camp de mar

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Por: Malena Enseñat

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Breve historia de Camp de Mar

Hasta principios del siglo XX, Camp de Mar no fue más que un pequeño rincón frecuentado por pescadores y campesinos, alejado de todas las rutas. Donde hoy está el golf había una pequeña granja arrendada a unos payeses –los abuelos de María Bauzá, del bar Bagari– que cultivaban las tierras, los huertos y los campos de almendros. De la vieja granja ya sólo queda, como testimonio, el molino de agua, adyacente a los nuevos apartamentos que se construyeron sobre las dunas.

            Camp de Mar empezó a conocerse gracias a la construcción del Gran Hotel, que fundaron Franscica Capllonch Plomer y su primer marido, Vicente Buades, procedentes del puerto de Pollensa, donde ya habían trabajado en la incipiente industria hotelera, entonces dedicada sobre todo al turismo inglés. Huyendo de lo que consideraban una urbanización excesiva en el norte de la isla, Francisca Capllonch y Vicente Buades quisieron construir un nuevo y pequeño hotel de pocas habitaciones que en las primeras temporadas, a principios de la década de 1930, abría sólo en invierno y cerraba en verano, puesto que entonces los británicos viajaban al Mediterráneo en los meses fríos. Con ellos vinieron a Camp de Mar Cecil y Rita Aldin, unos amigos ingleses que habían conocido en el puerto de Pollensa. Aldin era un pintor e ilustrador muy popular en la Inglaterra de entonces, sobre todo por sus libros de perros y caballos, hoy en día muy preciados en el mercado internacional de libros antiguos.

            Los Aldin se construyeron un estudio, en el centro de la bahía, que actualmente es la casa más antigua de Camp de Mar. Aldin murió en 1935 y su mujer, Rita, conservó la casa hasta que en 1948 se la vendió a otro inglés, Tomás Harris, pintor, coleccionista, experto en Goya y miembro de los servicios secretos ingleses. Durante la segunda guerra mundial, Harris había dirigido la crucial “operación Garbo” que permitió burlar a los nazis y llevar a cabo con éxito el desembarco de Normandía, principio del final de la guerra. Tomás Harris y su mujer, Hida, vivieron en Camp de Mar hasta 1964, año en que Harris se mató en un accidente de coche en la carretera de Lluchmajor. Vecinos suyos de entonces fueron la familia Pons, propietaria de la casa que había en lo que hoy es el edificio Murillo o, al otro lado, los norteamericanos Richard y Nancy Sussman, que tenían el chalet que se derribó para construir un nuevo edificio de apartamentos.

            En 1947, ya viuda de Vicente Buades, Francisca Capllonch se casó en segundas nupcias con Juan Enseñat, que se hizo cargo de la gerencia del hotel, ampliándolo y remodelándolo. En la década de 1950 y 1960, el Gran Hotel vivió una época de esplendor, llegando a ser conocido como “el pequeño Formentor”, el segundo mejor hotel de lujo de la isla. En aquellos años, el Gran Hotel hospedó a personalidades como Gary Cooper, Ava Gardner, Mario Cabré, Winston Churchill, el Sha de Persia o la princesa Soraya, al igual que a muchas familias del país que se convirtieron en asiduos y vecinos de Camp de Mar, ya que muchos terminaron por construirse sus propias casas en la cala, como los Albiol Fernández, los Sant Coromines, los Asensio o los Pendelbury. El Gran Hotel cerró a principios de la década de 1980, poco antes de la muerte de Francisca Capllonch, que le había dedicado toda su vida. En reconocimiento a su extraordinaria labor, el Ayuntamiento le dedicó la vía principal de Camp de Mar en 1992. Entre los hoteles que vinieron después y que aún existen, cabe destacar el hotel Playa, el Villa Real o el hotel Lido (hoy Blue Mar), que son ahora los más antiguos del lugar.

            Tras la muerte de Harris, su viuda, Hilda, regresó a vivir a Inglaterra y en 1968 vendió la propiedad, ya entonces llamada El Estudio Harris, a Francisca Capllonch y Juan Enseñat. El Estudio Harris se componía entonces de dos casas, una más pequeña que primero fue de Carmen Enseñat, hija mayor de Francisca y Juan, y muchos años más tarde de la cantante Ana Torroja, que la compró a mediados de los noventa. Hoy en día pertenece a una familia de banqueros ingleses. La otra, la más grande, la heredó Malena Enseñat, hija pequeña de Francisca y Juan, que desde la muerte de sus padres, la ha conservado y restaurado, junto a su marido, el doctor Alejandro Jaume, y sus tres hijos. Se podría decir que El Estudio Harris es ahora un pequeño museo privado de la historia de Camp de Mar y sus primeros vecinos, ya que la familia conserva una amplia colección de grabados, dibujos y óleos tanto de Cecil Aldin como de Tomás Harris, así como fotografías, muebles y documentos del Gran Hotel.